Las Pandillas en Cali son Hijas de una Crisis Social
Por María Cristina Rivera Ochoa
La primera vez que mató no paró de vomitar. Tenía algo que ver con el ribotril. Pero ¿remordimiento? eso sí no le dio: “¿por qué si ellos mataron al amigo de nosotros?”, dice. Cuando Jeisson* habla en plural lo hace por él y por su “pandilla”, otros 20, la mayoría menores de edad. Él de 21. El más viejo, más porque se ha echado encima la vida de otros que por edad, tiene 25 años.
Asentados en un barrio al oeste de Cali ven pasar la vida sin otro anhelo que no morir en el día. “Es que había que matar. Ellos le habían dado a otro amigo mío de puro sport, de borrachera. Nosotros entramos hasta la casa de él y nos lo bajamos y también nos tocó llevarnos por delante a un policía”.
Ese día se quitó de encima todos los escrúpulos y aprendió que es mejor matar en sano juicio, “uno sabe lo que está haciendo”. Si hubiera nacido en otra ciudad distinta a Cali, la cosa sería igual. “Uno no es delincuente por que sí. El problema es la pobreza, ¿si entiende? no hay trabajo, entonces uno roba y si necesita mata”.
Jeisson y su grupo componen una de las más de 15 pandillas que operan en esta zona de la ciudad, donde está ubicado el barrio Siloé, y donde Cristo Rey observa de cerca cómo se comenten delitos
incluso bajo su nombre.
Los enfrentamientos entre pandillas, las venganzas y ajustes son las principales causas de muerte en la ciudad, que sumó hasta el 15 de febrero de este año 283 homicidios, 26 más que en 2003, según datos del Observatorio Social de la Secretaría de Gobierno.
Cali la pachanguera se resiste a ser tachada como una de las ciudades más violentas y pide acciones urgentes. Las causas se conocen: desempleo, consumo de drogas, deserción escolar, violencia intrafamiliar. Las voces al unísono piden ¡qué alguien haga algo!
¿Cómo está? ¿bien?
“Cali de por sí es una ciudad violenta”. “Es que tiene una sobrepoblación tremenda, cada día se ven más los asentamientos”. Las definiciones salen de las bocas amables de los caleños con su ¡ve, mirá, me entendés!
La ciudad de los cholados y el chontaduro enfrenta ahora una de sus peores crisis sociales: el hurto callejero lo padecen los de arriba y los de abajo, los homicidios los sufren más que todo los barrios populares y al final, es Cali la que sale perdiendo.
La primera semana del año fue la más sangrienta. Los caleños lloraron a 58 muertos del 29 de diciembre al 4 de enero. En 2003, las lágrimas fueron para 39. El aumento es paulatino, cada semana más que el año anterior. Los que sufren la pérdida de seres queridos se preguntan ¿cuándo amanecerá sin balas la Sultana del Valle?
¿La paz es posible?
“¿Paz? No. eso está duro de conversar acá en Cali, hay muy poca gente que le aplica a eso. Cuando uno se sale de esto es cuando lo matan”.
Jeisson, con su sudadera impermeable y su candonga de oro, sólo sabe hablar en términos de guerra, así se crió y a eso se dedica desde los 12 años: “es que si usted quiere cambiar y los otros no qué, lo cogen sin fierro, lo matan, eso es una venganza. Ya no hay paz”.
A la voz pesimista del joven de 21 años y aún sin documentos, se suman las de otros que lograron andar por el camino derecho.”Para recuperar a Cali van a tardar muchos años”, afirma un caleño de 18 años, con la piel mulata, la mirada serena del que decidió estudiar, hacer las cosas distintas, pese a que a su barrio “el diablo entra rezando”. ¿Y la policía? “De vez en cuando se ve”.
Las mamás piden a sus hijos llegar temprano a la casa. Los taxistas se niegan cuando un pasajero pide que lo lleven a un barrio “calentura”. Los que hablan de zonas como Siloé, Aguablanca o Doce de Octubre, dicen: en este momento deben estar matando a alguno. Y los que padecen a diario el problema, se persignan. A Cali toda la bendicen, mientras las víctimas maldicen.
Esperanza
Pese a la problemática, instituciones no gubernamentales, han intentado atacar las causas. Mientras en Siloé se escuchan a lo lejos las sirenas sonar anunciando que hay enfrentamientos, en la biblioteca comunitaria, sientan a dialogar a los que se odian.
Bandas como La Torre, La Mina, Play Boy, Brisas, están en una misma mesa mirando de frente a los ojos de los que mataron al amigo. La Alcaldía también trabaja en prevención del conflicto en los barrios. Gracias a este diálogo se ha logrado reducir la violencia por parte de las bandas, pero la solución necesita paciencia y sobre todo persistencia.
Jeisson dice que una vez se acercó a una institución que lo quería rehabilitar pero “no salieron con nada”. Por eso sigue midiendo los pasos por las calles del barrio. Por unas calles no puede pasar porque lo matan. Pese a eso no le teme a la muerte. “¿Miedo a morir? ¿Por qué? Todo el mundo se va a morir, aunque cuando hay peligro uno piensa en Dios”.
* Nombres cambiados por petición de las fuentes. Próxima entrega:
Aguablanca, entre la paz y la guerra.
La venganza, principal causa
De los homicidios que sacuden a Cali la causa de 11 está por establecer, 23 son por venganza y ajuste, 5 por pandillas y 4 por hurto, según estadísticas del Observatorio Social de la Secretaría de Gobierno de Cali. Estudios de esta institución precisan que la mayoría de asesinatos se registran en las comunas 15 y 13 que componen parte del distrito de Aguablanca y en la 20 donde está el barrio Siloé.De los 283 homicidios de este año, 254 fueron con arma de fuego.
El último hecho violento se registró en el barrio Calima, donde tres personas fueron asesinadas. En los últimos cuatro meses han muerto en Cali 40 personas en nueve matanzas.
Tags: Cali, Opiná










5 Comentarios
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presentarles una inquietud sobre el señor arjemiro plaza que contrata artistas para hacer campañas y no les paga porque los contrata con engaños y piensa k asi ba a conseguir muchos botos el dia de las eleciones me le reire hp porque no ban a ganar att ,, podemos cali
El problema de cali fue que se lleno de gente indeseable,malandros,con el 70 % de gente afro,es el colmo ademas que los caleños ya no tienen civismo,solo quieren rumba,salsa,pero de ahi nada positivo
EL PROBLEMA DE LAS “RATAS” EN NUESTRA CIUDAD, SE DEBE EN PORCENTAJE ALTO A LA INVASION DE “PAISAS”, ESTOS SEÑORES LA MITAD SON DROGADICTOS Y LA OTRA SON “RATAS”, QUIEREN VIVIR DE SU SUPUESTO “ES QUE MI HIJO ES MUY VIVO” CRECEN CON LA CERTEZA QUE LOS DEMAS SOMOS UNOS “GILES”. OJO CON ESTOS SEÑORES Y ENTRE TODOS PODEMOS DERROTAR A ESTAS RATAS.
Yo soy el menos indicado para hablar de esta ciudad, por que soy un extranjero entre ustedes.
Cuando me dispuse a venir lo hice con cierta aprension, dado el alto indice de criminalidad que hacen que Colombia sea visto como un pais maldito.
Despues de unos dias entre ustedes he podido apreciar el abandono que padece la ciudad en muchos aspectos, la circulación, los huecos, las marañas de cables colgando de cualquier forma,las aceras destrozadas.
Sin embargo sus gentes son amables, sus espacios verdes preciosos, su arquitectura es racional y humanizadora el pais entero me parece una autentica belleza, que eliminando esos problemas de inseguridad y desidia administrativa, podria reportar grandes beneficios turisticos que darian empleo a miles de personas. Pero para ello es necesario que todo el mundo cumpla con su deber, empezando por las autoridades y terminando por los ciudadanos. Que Dios bendiga a Colombia